Por Laura Gutiérrez – Bailarina, Profesora de danzas y Directora de Promenade
Basada en mi vasta experiencia escénica como bailarina, decidí redactar lo que creo son leyes y recomendaciones a la hora de subirse a un escenario. Si bien cada individuo es diferente, y puede llegar a vivir este momento de formas diferentes, creo que con algunas de estos ítems se sentirán identificados, o les servirá si son nuevos en esta emocionante experiencia.
Recomiendo llevar a cabo estas recomendaciones no solo en el escenario sino en cada ensayo, para evitar que sucedan inconscientemente. Lo que suceda en el salón de clases, pasará lamentablemente en escena. Algunas cuestiones parecen obvias pero no nos damos cuenta que suceden mas allá de nuestra percepción. Todo se ensaya y práctica, cuánto más lo hagas más seguro te sentirás.
- Mientras se baila, no se habla. La manera de expresarnos es a través del cuerpo, si se quiere decir algo o contar una historia se hace a través de pantomima.
- Mientras bailo no me acomodo nada. Está prohibido acomodarse vestuario, cabello, zapatillas, etc
- Si me pica, no me rasco.
- Si se me cae algo, no lo junto.
- Si se me sale la zapatilla, continuo bailando sin ella.
- Si me equivoco, no corrijo el error. Es peor corregir un brazo o una pierna abruptamente, que haberte equivocado. El error debe pasar desapercibido, si te equivocas, que no se note. Es mejor no realizar un movimiento que llame la atención desde afuera.
- No paralizarse. Si me olvido la coreografía (blanco común) no me paralizo y bailo aunque realice otros pasos improvisados. El público no sabe qué debías hacer, si te paralizas se dará cuenta que algo ocurrió. Si bailas solista esto pasará inadvertido, si es grupal tal vez quede como parte de la coreografía, sólo tú, tus compañeros y coreógrafos lo sabrán.
- Si mi compañera/o se equivoca arriba del escenario, no le digo nada! Ni murmurando! Muchos menos lo miro con cara de “que hacés?”
- Termino la coreografía con la música. Si no llego a mi pose final donde corresponde debía hacerla, y la música llegó a su final, hago la pose en el lugar donde esté. Caminar y colocar la pose tardíamente queda muy mal, y arruinarás la coreografía por mas bien que hayas bailado.
- Si se corta la música, disimulo el momento. Suele ocurrir que hay problemas con el audio, se corta o salta la música, si bien no es esperable que suceda algo así, debemos salvar la coreografía quedándonos en pose, o retomando la secuencia de movimiento cuando regrese el audio. Tal vez tienes suerte y parezca parte del show.
- Generalmente los bailarines realizan varias coreografías en una misma función. Si no salió como esperabas la primera, olvídalo y concéntrate en la siguiente. Muchas veces quedamos con la sensación de lo que pasó anteriormente y terminamos sin disfrutar ninguna de las coreografías y equivocándonos en todas.
- Si tu compañero/a se equivocó o bailó con cara de susto, no le digo nada entre bambalinas o en el camarín. Tal vez él o ella no lo haya percibido así, y le arruinaste el momento y lo que vendrá. Así mismo, si esto te ocurre a ti, no le des importancia y no escuches palabras negativas, lamentablemente no todos son amigos en una escuela o compañía de ballet, es común la competencia, envidia y resentimiento, aunque lo ideal es que no existan este tipo de sentimientos.
- Improvisar ante el error. Si tu compañero de escena comete un error, no reacciones al error. Simplemente ignóralo, o si es muy grave como para dejarlo pasar, utiliza esta habilidad aprovechando el error.
- No empujar al compañero/a para que se acomode correctamente en una fila o salga más rápido. Queda muy feo ver comunicación de este tipo sobre escena.
- Te equivocas en la parte o paso que nunca te equivocaste. Muy común. Lo que más temías en los ensayos seguramente te salga correctamente, y te equivoques en otra parte que tenías supuestamente ya resuelta.
- Todo puede suceder sobre el escenario. Los nervios nos juegan en contra a la hora de bailar, y cualquier cosa puede ocurrir, solo hay que saber pasar el momento lo mas desapercibido posible. Recuerda que el público solo se dará cuenta de que algo no ha salido bien si tú lo haces obvio.
- Miedo o pánico escénico. A muchas personas les ocurre esto: comienzan a sentirse nerviosos, temblorosos, el corazón late más fuerte, sienten ansiedad, comienzan a sudar y se sienten débiles solo con el pensamiento de actuar frente al público. Esto se puede superar con el tiempo, o puede que te suceda siempre. No te preocupes, respira profundo y deja que el movimiento fluya, el cuerpo ya sabe lo que tiene que hacer, no lo boicotees con la mente. Disfrutá y pensá que es un ensayo más.
- Métete en tu personaje. Si quieres superar el miedo escénico, trata de vivir de verdad las acciones, los pensamientos y las preocupaciones del personaje al que interpretas. Cuanto más en sintonía estés con la personalidad que vas a interpretar, más fácil será que olvides tus propias preocupaciones. Deja de lado la timidez e imagina que realmente eres esa persona, en lugar de un actor nervioso intentando representar a esa persona.
- No te repitas: “estoy nervioso, estoy nervioso”, porque más nervioso estarás! Tienes que confiar en vos mismo y tener fe que todo saldrá bien. Repite frases positivas y motivadoras que te hagan sentir fuerte al momento de salir a escena.
- Deja tus preocupaciones o problemas personales fuera del contexto de baile. no hay excusas: “bailo seria porque se murió mi perrita”, o “me pelee con mi novio”, eso el público no lo sabe ni lo tiene porqué saber. Así que da todo lo mejor de ti arriba del escenario y lo demás queda afuera.
- No pienses en quién irá a verte y demás. Pensar en quién está sentado viéndote y qué pensará, es muy negativo a la hora de subirte al escenario. De allí la frase: Baila como si nadie te estuviera viendo.
- Si participas en concurso, no pienses en el jurado, ni los mires a la cara, ya que te puede jugar en contra. El jurado suele poner cara intimidante o murmurar entre ellos tanto cosas buenas como malas que nunca sabrás. Es su rol, y no debe influirte a la hora de tu demostración.
- Si concursas, no veas a tus competidores mientras realizan la coreografía, concéntrate en vos mismo y en dar lo mejor que puedas. Cada persona es diferente, y si llegaste hasta ahí es porque estás capacitado, la competencia es contigo mismo y no con los demás
- Los segundos parecen eternos arriba del escenario, y lo que crees que es muy notable, desde afuera tal vez ni lo perciban. Así que tranquilo/a, no te deprimas si algo inesperado ocurre.
- Me caigo, me levanto. Lo importante es lo que transmitís arriba del escenario, si te caes, levantate, sonreí y seguí bailando, te aseguro que la gente te aplaudirá más por tu valentía y tu sonrisa. No te juzgará por tu tropiezo, porque todos lo tenemos.
- No te asomes en bambalinas, mantente alejado de las patas o bambalinas. En muchas coreografías hay entradas y salidas de bailarines, y si estás allí molestarás y pueden ocurrir accidentes.
- Si ves al público, el público te ve. Si los espectadores ven parte de lo que sucede detrás de escenario, se rompe con la magia de la función, donde se busca transportar al espectador a otro mundo, el hecho de ver a alguien sentado o mirando, o con el vestuario de lo que sigue, arruina el momento que están apreciando o viviendo.
- El espectáculo es para el público, no para los compañeros. No aplaudas detrás de escenario, ni mucho menos grites o alientes. No estás en la cancha, el escenario es sagrado y se debe respetar, y los bailarines no pueden ser distraídos mientras bailan.
- Cuida como entras y salís del escenario. Aunque haya terminado la coreo o aun no haya comenzado y las luces estén bajas, se ve todo! Y tienes que mantener tu actitud y personaje todo el tiempo.
- No hacer ruidos con tacos o puntas al entrar o salir del escenario. Sé lo más silencioso/a posible.
- Cada función es única e irrepetible. Aunque realices más de una función por día, te aseguro que nunca será igual una de otra. Así que disfruta cada una de ellas y hazlo como si cada una fuera un estreno.
- El público no siempre es el mismo. Hay públicos respetuosos, irrespetuosos, alentadores, ovacionadores, silenciosos, lo cual no debe influir en tu desempeño sobre el escenario. Siempre da lo mejor de ti! Y disfruta!
- No mires fijamente al público, buscando un familiar, novio o amigo. Te distraerás y desconcentrarás. Se debe ver hacia delante sin mirar a nadie específico.
- Está atento al momento que debas salir a escena, estúdiate el programa previamente para saber después de quién bailas, y que no te agarre de sorpresa o ingreses tarde.
- Asegúrate de ir al baño antes de colocarte el vestuario, para evitar complicaciones y estropearlo sin querer.
- Se debe ensayar al menos una vez con el vestuario que se utilizará, la falta de costumbre te puede traer inconvenientes en tu desempeño, puede haber rajaduras, pisarte la pollera, o incluso perder el equilibrio por causa de un vestuario que resulte incómodo y extraño a lo que estás acostumbrado. Los vestuarios de ballet suelen ser muy ajustados y esto influye incluso en la forma de respirar.
- Hidrata tu cuerpo, y asegurate de tener agua mineral en tu camarín para luego de cada actuación. En escena uno pierde más líquido que en un ensayo, las luces emanan calor y la adrenalina del momento hace que utilices más energía de la común.
- Alimentate bien antes de la función, no es bueno bailar en ayuno, para “no tener panza” y desear verte mejor. Importante es no ingerir alimentos en gran cantidad que te hagan sentir pesado a la hora de bailar.
- Disfruta arriba del escenario. Sentir placer y alegría de poder estar allí demostrando lo que has logrado con trabajo, esfuerzo y ensayos.
- Generalmente la función pasa muy rápido, y cuando te das cuenta ya habrá finalizado. Y querrás volver a subir una y otra vez! Sentir el caluroso aplauso de los espectadores es una sensación muy linda que pocos tienen el privilegio de experimentar.
- Disfrutar del camino, del recorrido previo antes de la presentación. El armado de la coreografía, aprenderte la música, los pasos, los ensayos, la prueba de vestuario, y el detrás de bambalinas y camarines son momentos únicos que jamás olvidarás.
- La emoción o un estado psicológico alterado puede ser nada más y nada menos por las endorfinas que se liberan al realizar una actividad placentera. El día que no sientas nada al subirte a un escenario, es hora de retirarte y dejarle el lugar a quién sienta de verdad.
- Muchas emociones te invaden en muy poco tiempo. Con los años aprendes a reconocerlas, y aunque no las puedas evitar, no te abrumes, que es parte de la adrenalina del momento. Si pudieras explicarlas y controlarlas tan fácilmente, no valdría la pena subirse al escenario.